Empecé a estudiar Focusing el año pasado porque sentía que necesitaba una herramienta para trabajar las emociones desde el cuerpo. Quería profundizar en la escucha interna y acompañar mejor a las personas que acompaño en procesos de reorientación profesional y crecimiento personal. El Focusing me llegó como una respuesta concreta y viva.
Una de las referencias más inspiradoras que encontré fue la escuela de Focusing del monasterio de Sant Benet de Montserrat, iniciada por la abadesa Maria del Mar Albajar. Desde ese espacio de espiritualidad benedictina, el Focusing se ofrece como un camino de escucha del cuerpo y del Espíritu, integrando cuerpo, emoción y silencio. Sin embargo, mi dificultad para desplazarme hasta Montserrat me llevó a optar por la Escuela FocusingTHUs de Madrid, que ofrece una formación completa y acogedora en línea.
Escuchar lo que el cuerpo sabe
El Focusing es una herramienta que ayuda a escuchar el cuerpo de una forma nueva y transformadora. A menudo, las personas que acompaño se sienten desbordadas emocionalmente o desconectadas de lo que realmente sienten. Y es que muchas emociones no pueden comprenderse solo con la mente: necesitan espacio en el cuerpo para desplegarse y transformarse.
El cuerpo guarda una sabiduría sutil. Cuando dejamos de controlar y empezamos a escuchar con curiosidad y respeto, aparece lo que en Focusing se llama “la sensación sentida”: una sensación corporal que contiene una vivencia profunda, aunque no podamos ponerle palabras. Aprender a escuchar ese lugar interior es como abrir una puerta hacia la propia verdad.
Con Focusing, las personas que acompaño en procesos de reorientación profesional y crecimiento personal aprenden a acoger lo que sienten con suavidad, sin juzgar, sin forzar. Ese espacio seguro les permite comprender mejor qué hay detrás de una inquietud, una tristeza o una decisión bloqueada. A menudo surge una nueva claridad, una dirección más auténtica, una emoción que se transforma.
Acompañar la emoción desde dentro
Este proceso corporal y vivencial complementa muy bien otras prácticas como la meditación o el acompañamiento espiritual. El Focusing no sustituye la reflexión ni la fe, pero ayuda a integrar todo lo que vivimos en un diálogo interior más enraizado y sincero. Cuando nos escuchamos desde el cuerpo, también escuchamos mejor la voz del Espíritu en nuestro interior.
Por eso, el Focusing es una herramienta especialmente útil en procesos de crecimiento personal y espiritual. Ayuda a reconectar con uno mismo, a tomar decisiones desde un lugar más sabio y a sostener emociones difíciles con ternura. Es un camino de escucha y de transformación profunda.
¿Qué pasaría si escucharas tu cuerpo con la misma atención con la que escuchas una oración? ¿Hay algún lugar dentro de ti que te pide ser escuchado con amor?
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Es algo que tengo pendiente de hacer y me gustaría mucho porque no me han enseñado nunca ha escuchar mí cuerpo y lo veo muy necesario.
Gracias Mireia por tú aportación y consejos.
Saludos Pilar